22 de March de 2017

De la piratería a la prosperidad: La oportunidad de la distribución de música digital

Cory Phare
Andy Rok Guerrero sentado en un sofá rojo.


Es innegable que la distribución digital ha recorrido un largo camino desde los tiempos turbulentos de su infancia con la piratería de Napster.

Según Andy “Rok” Guerrero , una figura clave de la escena musical de Denver, eso es algo bueno.

“Cualquiera, en cualquier lugar, puede tener su propio sello discográfico y publicar música”, afirmó el cofundador de Flobots y Youth on Record. “Mucha gente cree erróneamente que la barrera de entrada es mayor de lo que realmente es”.

Como bien señaló, basta con interés y conexión a internet para aprender a tocar la guitarra , o el glockenspiel . Y gracias a iniciativas como Open Lab, que Youth On Record organiza los sábados por la mañana, la música está al alcance de todos en la comunidad.

Aunque servicios como Spotify han sido muy criticados desde el punto de vista del reparto de ingresos, Guerrero los considera una salvación para la industria, destacando la presión que sufren las discográficas tradicionales para replantearse sus modelos de negocio.

Los principales actores del mercado se están posicionando en el papel de descubridores que marcan tendencias mediante la creación de listas de reproducción y lanzamientos exclusivos, a veces con resultados desiguales (véase: Frank Ocean y Apple ).

Pero, como señaló Guerrero, ahora hay más información que nunca para integrar, analizar y ajustar. Cuando todo es cuantificable, el futuro de la música pertenece a quienes saben reconocer los patrones adecuados, ignorando lo superfluo, y sin dejar de ser fieles a su arte.

Como resultado directo de esta disrupción, junto con la democratización de la producción mediática, se ha brindado a cualquier persona con un sueño y dedicación la oportunidad de construir una red distribuida y sostenible para su arte.

Parte de esto ha consistido en repensar el papel del acceso digital para que sea un facilitador en lugar de una amenaza. Como indicó Guerrero, puede que los artistas no reciban mucha remuneración por sus creaciones sonoras, pero tampoco la recibían cuando se descargaban gratuitamente.

Pero ese no es el punto.

“En definitiva, se trata de usar la tecnología para conectar a los músicos con una base de fans real que acuda a verlos cuando visiten la ciudad y compre lo que venden”, dijo Guerrero. “Si tienes diez mil fans en el mundo real, puedes ganarte la vida”.